¿Qué es la economía solidaria?

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La economía caritativa o economía de solidaridad es una búsqueda teórica y costumbre de formas elecciones de llevar a cabo economía, fundamentadas en la solidaridad y el trabajo.

Principios de la ecnomáa solidaria

El inicio o fundamento de la economía de solidaridad es que la primer parte de escenarios crecientes y cualitativamente superiores de solidaridad en las ocupaciones, organizaciones e instituciones económicas, tanto a nivel de las compañias como en los mercados y en las reglas públicas, aumenta la eficacia micro y macroeconómica, adjuntado con crear un grupo de provecho sociales y culturales que benefician a toda la sociedad.

La economía caritativa es una respuesta real y de hoy a los más graves inconvenientes sociales de nuestra época:

  • La pobreza, la exclusión y la marginación que afectan a multitudes de humanos, sectores sociales y pueblos enteros en distintas zonas de todo el mundo.
  • La inactividad y la cesantía de porcentajes superiores y crecientes de la fuerza de trabajo.
  • Los parámetros e insuficiencias de la muy popularizada economía informal o habitual, que puede potenciarse y hallar en la economía caritativa cauces apropiados para una mejor inserción en los mercados. La economía caritativa demostró en varios casos ser una opción con la capacidad de conducir organizadamente a varios trabajadores informales, a operar con más grande eficacia, admitiendo la reinserción popular y el avance de vastos sectores que despliegan de modo sin dependencia ideas que les desarrollan capital y elevan su precario nivel y calidad de vida.
  • Las gigantes y crecientes injusticias y desigualdades sociales que crea el sistema barato predominante, que se traducen en procesos de desintegración de la convivencia popular, conflictos que se prolongan sin satisfacción correcta, ingobernabilidad y desafección ciudadana, acentuada delincuencia y corrupción, etc. Siendo la economía de solidaridad una manera justa y humana de organización económica, su avance puede contribuir eficazmente en la superación de esta serie de graves inconvenientes que chocan negativamente a nuestras sociedades.
  • La circunstancia desmedrada en que en varios países está la mujer en el tema del trabajo y de la economía, dificultada de entrar y de formar parte de forma protagónica en las ocupaciones y organizaciones económicas, sociales y culturales. La economía caritativa demostró ser una de las formas en que la mujer y la familia encuentran novedosas y extensas opciones de participación, avance y potenciamiento de sus búsquedas fundamentadas en la identidad de género.
  • La crisis de las formas cooperativas, mutualistas y autogestionarias habituales, desde la cual se siente la economía de solidaridad como un sendero correspondiente de actualización y refundación de las búsquedas de formas económicas asociativas y participativas que pongan al hombre y la red social por sobre las cosas y al trabajo por sobre el capital.
  • El deterioro del medio ámbito y de los equilibrios ecológicos, derivados en parte importante de métodos individualistas de producir, repartir, consumir y amontonar riqueza. La economía caritativa orienta hacia novedosas maneras de producción y consumo, popular y ambientalmente causantes.

La economía caritativa es un enorme emprendimiento de avance, transformación y perfeccionamiento de la economía:

  • Cuando con serias y profundas causas varios actualmente cuestionan la conveniencia y también la oportunidad de continuación del desarrollo barato, en las formas en la actualidad vigentes, la economía de solidaridad postula un nuevo tipo de avance, alterno, integral, a escala humana, sustentable, con énfasis en lo local. Otro avance piensa otra economía, y esa otra economía para un nuevo tipo de avance puede ser la economía caritativa, o al menor, constituir un ingrediente que efectúa una contribución considerable en esa dirección.
  • Cuando el “sistema” capitalista se ve haberse implementado como el modo exclusivo de organización económica eficaz, sin embargo sus gigantes costos sociales y ambientales; cuando los proyectos socialistas basados en el Estado y la idealización han fracasado en su búsqueda de detallar una economía justa y humana; cuando las causas que históricamente fundaron los enormes movimientos de cambio popular con sentido de justicia y igualdad siguen vigentes, no encontrando no obstante proposiciones novedosas y elecciones que los encaucen; cuando las energías sociales y espirituales orientadas a la transformación popular y que buscan formas éticamente superiores de organización económica, centradas en los valores de la justicia, la igualdad, la independencia, la fraternidad y la red social, están desorientadas frente a una situación adversa que se ve tan irrealizable de cambiar; cuando cunde la desesperanza y se difunde la convicción de que “más de lo mismo” no conducirá a la raza humana hacia nuevos horizontes; en este complicado contexto histórico, que no son pocos los que conciben como una verídica crisis de cultura, la economía de solidaridad hace aparición como el exclusivo modo nuevo de reflexionar y de proyectar procesos transformadores eficaces y profundos, en condiciones de concitar la conciencia y la intención de los más vastos sectores que anhelan una vida mejor y una sociedad más humana y convivial.
  • Cuando se hace presente con urgencia la necesidad de un perfeccionamiento de la economía, tanto a nivel de las compañias, de la organización de los mercados, de las reglas públicas, de los procesos de globalización, etc., la economía de solidaridad se da como una situación y un emprendimiento con la capacidad de contribuir al perfeccionamiento de la economía en el tiempo, con orientaciones, criterios, formas y modelos organizativos nuevos y eficaces.

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La economía de solidaridad es un desarrollo real en el que convergen las búsquedas de diversos y múltiples sectores y grupos.

  • Grupos populares y organizaciones de base, que se organizan solidariamente para llevar a cabo frente a sus pretenciones y inconvenientes.
  • Personas de todos los grupos sociales que desean desarrollar ideas empresariales otra vez tipo, eficaces y que sean acordes con un sentido popular y ético que se ofrecen detallar en sus ocupaciones
  • Movimientos comunitarios, mutualistas y autogestionarios, que encuentran en la economía de solidaridad una exclusiva visión y nuevos conceptos que llegan a impulsar sus vivencias.
  • Organizaciones y movimientos ecologistas, que se dan cuenta que los inconvenientes del medio ámbito son causados por formas económicas y de avance insolidarias.
  • Pueblos originarios que luchan por recobrar su identidad, y que encuentran en la economía caritativa una manera económica actualizada en que se aplican y viven valores y relaciones sociales acordes con sus culturas comunitarias habituales.
  • Hombres de negocios que desean compaginar eficacia y solidaridad, y que aspiran a detallar en sus compañias costumbres armónicas de convivencia humana.
  • Organizaciones no-gubernamentales que se ofrecen objetivos de avance humano y popular, y que aspiran a contribuir con novedosas ideas y vivencias a procesos de avance local, alterno, sustentable.
  • Instituciones públicas y poderes locales preocupadas de los inconvenientes de la pobreza y la inactividad, y que ven en la economía caritativa una forma eficiente de abordarlos.
  • Instituciones religiosas que conciben la economía caritativa como una manera de llevar a cabo economía coherente con sus orientaciones espirituales y éticas, y como formas eficaces de crear espacios de avance humano y popular.
  • Intelectuales de variadas disciplinas que buscan novedosas respuestas a los enormes inconvenientes sociales de nuestra etapa, novedosas formas de reflexionar el cambio popular y el avance, nuevos paradigmas conceptuales y novedosas relaciones entre la teoría y la costumbre popular.
  • Economistas que toman conciencia de las restricciones e insuficiencias de los marcos teóricos de su especialidad común.

La economía de solidaridad es un nuevo sentido conceptual, al nivel de la teoría económica, referido a las formas económicas cooperativas, autogestionarias y asociativas.

Desde los orígenes del capitalismo y durante la historia actualizada y actual, se han creado múltiples búsquedas y procesos de experimentación de formas económicas elecciones, las cuales han asumido diferentes nombres: cooperativismo, autogestión, mutualismo, economía popular y otros.

Un aspecto distintivo de estas vivencias fué el ser acompañadas y orientadas por un pensamiento económico-social formulado en términos ético-filosófico, doctrinario o ideológico. Desde estas formulaciones se establecen principios orientadores y modelos organizativos que manifiestan el “deber ser” de las proposiciones económicas,y se derivan normativas de carácter jurídico y estatutario, que indican con alguna exactitud cómo tienen que organizarse yfuncionar las organizaciones que forman parte de las respectivas identidades.

Tales maneras de pensamiento que orientan a las vivencias, sin lugar a dudas servibles fundamentalmente para motivar a quienes forman parte en ellas, se demostraron insuficientes para:

a) proveer correcta guía y eficaces criterios de eficacia económica en los procesos decisionales y de administración de las operaciones que realizan;b) asegurar una identidad consistente a las vivencias y búsquedas, que comunmente pierden el perfil al principio esperado y se van asemejando y subordinando a las formas capitalistas y estatales de llevar a cabo economía, en relación a las cuales aspiran a marcar la diferencia y constituir elecciones válidas y viables;c) crear la seguridad y convicción bastante en relación a su efectividad económica, como para atraer hacia ellas los elementos humanos, financieros y materiales indispensables para su desarrollo; d) asegurarles la soberanía cultural que requiere algún movimiento y desarrollo que aspire a hacer cambios profundos en la economía y en la vida popular.

Como aclaración de todas estas restricciones, puede mencionarse el hecho que las vivencias cooperativas, autogestionarias, mutualistas y otras afines, careciendo de un instrumental conceptual y analítico propio que las oriente en sus procesos decisionales, comunmente apelan a aquellas utilidades de exámen proporcionados por una ciencia económica común, que fué formulada desde vivencias y racionalidades operacionales muy diferentes y en cierto sentido opuestas a las solidarias.

Aquellos 4 puntos, que comprometen restricciones y deficiencias fundamentales que se expresan comunmente en estas búsquedas y vivencias económicas elecciones, no tienen la posibilidad de superarse sino por medio de la disposición de una teoría científica, desarrollada al nivel de la especialidad económica, que no sólo acatando sino todavía fortaleciendo la identidad económica opción, exprese de modo coherente su racionalidad económica particular y le proporcione criterios rigurosos que guíen su desarrollo de toma de elecciones y su administración y operación en los mercados en que forman parte.La concepción de la economía de solidaridad es una preparación científica de teoría económica que viene a llenar este vacío. Ella se establece al nivel epistemológico de la ciencia económica, y usa las utilidades conceptuales y metodológicas propias de ésta, convenientemente ampliadas y reelaboradas para expresar la identidad de formas económicas muy diferentes: la racionalidad particular de las economías elecciones fundadas en la cooperación, la autogestión, el mutualismo y la asistencia recíproca. La economía de solidaridad constituye, del mismo modo, una contribución importante al potenciamiento y avance de las búsquedas de economías elecciones eficaces.

La concepción teórica de la economía de solidaridad da, complementariamente, otras contribuciones:

  • Brinda un lenguaje moderno, nuevo, motivador y cautivante, en un marco cultural como el de hoy, en que las concepciones habituales del cooperativismo, el mutualismo y la autogestión parecen haber perdido aptitud de convocatoria.
  • Da una oportunidad de incorporación bajo una habitual identidad popular, a búsquedas y vivencias que se han creado bajo diferentes designaciones, siendo de todos modos convergentes en sus fines y acertadamente provistas de una misma racionalidad económica particular, que necesita ser profundizada.
  • Facilita admitir como parte de la misma búsqueda de formas económicas elecciones, a varias vivencias novedosas y autenticos que adoptan diferentes construcciones organizativas, que se conocen con diferentes nombres, y que son personajes principales de una dinámica reactivación de los procesos de experimentación de la solidaridad y la cooperación en la economía y en la vida popular.

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